Lo que el aula no enseña. Una investigación sobre inteligencia emocional, docencia y aprendizaje analiza la relación entre las emociones y los procesos educativos en la escuela secundaria. A partir de una investigación cualitativa realizada con estudiantes y docentes de una institución pública mexicana, la obra examina el papel de la autoconciencia, la autorregulación, la asertividad y la empatía en la atención, la convivencia y el aprendizaje.
El libro muestra que la dimensión emocional está presente en la vida escolar, aunque con frecuencia no se atiende por falta de formación, tiempo y herramientas. Como aporte principal, propone un modelo práctico, gratuito y replicable para que los docentes integren la educación emocional en sus actividades cotidianas. También aborda la participación familiar, el cerebro adolescente, el uso de pantallas, el liderazgo escolar y el desgaste docente. Dirigida a educadores, investigadores, directivos y familias, la obra sostiene que enseñar no significa únicamente transmitir conocimientos, sino crear las condiciones emocionales necesarias para aprender.